Parece que los comentarios públicos no son del agrado de muchos. Por eso y por más razones, que no vienen al caso, aquí os dejo una cuenta de correo en la que podeis decir lo que os venga en gana.

Vayan por adelantado las gracias por ponerte en contacto.

doytegracias@gmail.com

viernes, 25 de enero de 2008

Ducado descalzo

Recientemente he podido disfrutar de un breve viaje, que no por breve me dejó sin su intensidad.
Es un pueblecito a 20 Km de mi amada Salamanca: Alba de Tormes. Villa que da nombre a la más noble de las familias de España y del mundo: La casa de Alba.
Pero no es ésta la razón de mi visita, ni de mi cariño, ni de mi admiración. Pues no, no es ésta la razón. Es otra lo suficientemente intensa por la que no me canso de ir. En ella reposan parte de los restos de la única mujer Doctora de la Iglesia. Persona que por su humildad, entrega y amor a Dios fue capaz de reformar la Iglesia desde lo más hondo y desde la mayor insignificancia que era su persona.
Su pensamiento encuadrado en el misticismo hace que sea admirada hasta por el más recalcitrante de los ateos. Prácticamente ninguna de sus frases pasa desapercibida. Y todo por una simple razón: hablan de amor y de un amor puro carente de cualquier vanalidad con la que se rodea el amor carnal humano.
Su sola existencia en esta santa villa impregna de apacibilidad la estancia en ella. Solo con divisar el torreón del homenaje del explosionado castillo del Gran duque de Alba en la guerra de la independencia) hace que la paz invada el espacio que me rodea.
Esa vista encuadrada en el ancho Tormes, esos vestigios de la Basilica inconclusa, sus playitas arenosas, su jardin mirador, sus iglesias llenas de historia trasnochada por el implacable paso del tiempo, su moderna y sonorizada Plaza Mayor, sus bares ribereños y riquísimas pastelerías, ...
Todo sin duda hace que respires paz. Pero sin duda la plazita, Oh Dios mío! su plazita. Con el convento de las Carmelitas Descalzas, con su hermano en la fe -San Juan de la Cruz-, con su museo, su tiendita y las dulces madres que las atendeis. Para vosotras, un recuerdo amoroso por vuestra paciencia, confianza y pausadas palabras de comprensión y sosiego.
Sin duda una ruptura con la mierda que rodea el continuo traqueteo de la vida diaria.
Este apasionamiento me viene de antiguo y de familia: Tuve una tía Carmelita y tuve la suerte de estar en 1982 en la visita papal por el IV Centenario de Santa Teresa. Como os digo me encanta pasear por Alba. Visitar su iglesia y notar la paz o escuchar a las monjas en su rezo. Ver en los ojos de las Madres la emoción de sentir que aprecias a su fundadora, su total entrega para enseñar la obra y el pensamiento de la Santa. Y por supuesto no hay que olvidar la compañía. En los viajes he tenido ocasión de observar el recuerdo que dejan los lugares y en muchos he comprobado que solo queda mi experiencia carente de quien o quienes eran mis acompañantes. Sin embargo con Alba de Tormes siempre he tenido constancia de la compañía. Supongo que esa paz hace que incluso las malas compañías se doten de grato recuerdo.
Y para finalizar, porque me podría pasar media vida hablando de mi Alba y de mi compañía de viaje, me despido con unas rosas con espinas escritas por mi Santa. Por supuesto no he traido a estas líneas las resabidas:
Lo que te empujare a amar, hacedlo La vida es una noche en una mala posada
Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte.
He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.
De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
No son buenos los extremos aunque sea en la virtud.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Me he dado cuenta que no he hecho mención a ninguna película que nos sirva de apoyo para este viaje, asi que pondré la maravillosa serie interpretada por Concha Velasco y la reciente Teresa de Paz Vega. Que por cine no quede.
Y si alguien se lo pregunta, sí, mi blog -al menos en su nombre-, hace homenaje a su gran obra.
Doctora de la Iglesia, ruega por nosotros.

domingo, 20 de enero de 2008

Siempre, Audrey, siempre

Aún a riesgo de repetirme hoy comienzo hablando de mi gran amor, mi amada Audrey Hepburn, Edda Kathleen Van Heemstra Hepburn - Ruston, según la bautizaron. Tal día como hoy, hace 15 largos y solitarios años falleció a la pronta edad de 63 años la que para mi ha sido canon de estilo, belleza y saber estar. Y no por su delgadez, eso era lo que menos me gustaba, si no por esa limpieza de mirada, esos rasgos exactos y ese corazón grande como el Empire State. Nació en Bélgica en 1929, para sorpresa de muchos que la suponían americana, hija de una noble holandesa y un banquero irlandés. Lejos de tener una infancia caprichosa, le tocó sufrir. Divorcio de sus padres a sus 10 años y veraneando en Holanda sufrió en sus carnes la 2ª GM. Además de pasar hambre y miedo, las desgracias no se abstuvieron de apedrear a su familia: un hermano muerto con la resistencia, otro en un campo de concentración y un tío y primo fusilados. Cosas que aunadas a las que ya por naturaleza tenía le forjaron un carácter de lucha, entrega y auto disciplina. Estudió y trabajó en las disciplinas de Ballet, Canto e Interpretación. Su estrellato comienza en 1952 con Vacaciones en Roma -Oscarizada- y a esta le siguieron 4 nominadas: Desayuno con diamantes, Sola en la oscuridad, Historia de una monja y Sabrina. Obtuvo el Premio de San Sebastián y el Bafta británico por Historia de una monja. Y de nuevo el Bafta por Charada. Se casó por 3 veces. Mel Ferrer, (1954) con quien tuvo un hijo, Sean, y demasiados abortos que acabaron con su matrimonio en 1968. En 1969 repite en el intento con Andrea Dotti y tiene otro hijo, Luca, pero las infidelidades acaban con su divorcio en 1976. Tras esto decide retirarse del mundo del cine con la película Robin y Marian y se va a vivir a Suiza. No desconectada del todo conoce al actor holandés Bob Wolders con quien contrae su tercer, último y único fiel matrimonio. Así, reanudó su carrera de actriz y continuó grabando películas como Lazos de sangre (1979), hasta su última aparición en 1989 con Always, de Spielberg. En 1988 fue nombrada embajadora de la UNICEF, y fue encomiable su trabajo por la infancia en países como Sudán, El Salvador, Guatemala, Honduras o Vietnam, dedicándose a los niños pobres, como fue ella, hasta el último día que su salud maltrecha por un cáncer de cólon se lo permitió. Audrey, imagen y estilo de una época falleció un 20 de enero de 1993 en Suiza rodeada por sus cinco hombres y dando fe de que "Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepbrun". Tras su muerte, Hollywood la honró con el Oscar Humanitario Jean Hersholt por su trabajo con la Unicef. Cuando ayer hablaba de ti no recordaba la fecha de tu óbito, pero mejor así. He tenido, sin pretenderlo, ocasión de hacerte mayor homenaje y mayor prueba de admiración. Cantaré en sueños de mi memoria, acariciando el recuerdo de tu presencia, esa dulce tonadilla "Moon river ...

sábado, 19 de enero de 2008

Viajes de cine

Roma, la ciudad eterna. Uno de los lugares de este planeta que no se puede dejar de visitar antes de abandonar este mundo.
Seguramente gracias a esta película, oscar de Audrey, es por lo que tengo tanta predilección por una ciudad.
Mi Salamanca, roma la chica, hace otra gran aportación y por supuesto la historia que empapa cada rincón y piedra de este santo lugar hace el resto.

Una de mis últimas pasiones es recorrer lugares que han sido coprotagonistas de una gran película y traer a la memoria los fotogramas a la par que vivo mi propia pelicula. E incluso visiono las segundas para desenmarañar los recuerdos de mi visita. Consiguiendo así una extraña mezcla de realidad y ficción que engrandece la experiencia vivida.
No me ha sido dificil escoger el nexo de unión para las primeras experiencias, Audrey. Esa candidez, dulzura, fuerza de voluntad, serenidad y complejidad a un tiempo, ...

Ay!, Audrey, qué placer es disfrutar de tu compañía y aprender de tí.

Personalidad comprometida y con una infancia dura, pero que con esfuerzo supo llevar su propio camino y dar ejemplo de constancia y entrega.
Y Roma, qué maravilla. Pasear por sus calles y aprender la historia de primera mano. Las piedras y los sentimientos son una fuente escandalosa de sabiduría.
Estuve 5 largos, pero escasos, días visitándola. Me llovió una tarde hasta decir basta, destrocé unos zapatos de tanto andar (hice jornadas de 8 de la mañana hasta las 12 de la noche visitando todo lo visitable y parando una hora para comer), soñé, reí y lloré lo inimaginable.
El Foro, El Coliseo, El Arco de Constantino, Los Museos Capitolinos, Las Plazas, Las Fuentes, ... Que hartazgo de Iglesias me dí y qué maravillas pude observar. Todos los estilos artísticos que existen tanto en arquitectura, escultura, como pintura. Caravaggio, Miguel Ángel por dar los más conocidos se embotaban en mi memoria. Luchaba por aceptar un trago más de cultura.
Más de 600 fotografías, y 30 minutos de vídeo, dan fe de lo que viví.
La ciudad de los gatos, Berrendita, un paraíso felino es aquello. Mírale que guapetón estaba éste tomando calorcito después de la lluvia a la entrada de la Domus Aurea (ruinas de la mansión de Nerón junto al Coliseo).
Y por fin llega el momento de hablar de lo más espectacular de todo: El Vaticano. Pude asistir a la última misa de Ramos de su Santidad Juan Pablo II -Santo súbito-. Qué emoción de experiencia vivida, probablemente el recuerdo más inmenso de toda mi vida. Y qué cerquita le tuve (un buen madrugón me costó).
Aún guardo, como oro en paño, el guión de la misa. Una misa extasiante por su duración y emotividad. Sin duda, me repito, un recuerdo inolvidable. Pocos días más y tras un año, falleció la persona que sin saberlo más ha hecho por mi creencia en Dios. Santo Padre, rogad por nosotros.
Luego está el templo y sus museos que son algo que no se puede describir, pero siempre me quedo con la experiencia-vivencia personal como lo más valioso de un viaje y encontrarse con Él hace sombra a todo.
Sí, querida Sra. Hepburn, sin duda un motor de mi turismo existencial, le agradezco su nada pretendida decisión de hacerme volar a conocer bellos lugares de este mundo nuestro. La siguiente fue Nueva York, pero eso será tema de otro día. De momento y como acto de excelsa devoción finalizo sin palabras. Solo su imagen, como muestra de mi gran pasión por la fotografía, me parece que puede poner fin a esta memoria que para nada me las hizo pasar moradas.
Mil besos, por siempre.

Memorias del recuerdo

Lo bueno y lo malo de la mente humana son los recuerdos.

Cuando la vida te impulsa a seguir adelante, cueste lo que te cueste, tu inevitable compañera es la memoria.
Memorias de experiencias marcadas a fuego.
Recuerdos de tu vida en sensaciones.
Reacciones del pasado que se hacen presente.
La lógica de lo vivido es traído, con frecuencia erróneamente, para resolver el presente, o plantear un futuro por explorar. Siempre la experiencia es un grado y el zorro viejo tiene mucho camino andado y muy curtido su pellejo.
Pero eso solo te es válido, y no siempre, cuando de mundanas cuestiones se trata.
Cuando los sentimientos son los que mandan, los recuerdos, las memorias del pasado son solo equipaje que sobra.
La vida, trasiego de moradas, acervo de recuerdos ...
El paso del tiempo, arañar la felicidad, poner los cimientos en tierra firme, confiar en Dios, amar y anteponer la familia a todo, limpiar la memoria y aceptar los recuerdos es el mejor modo de pasar las moradas.
Poner al día el almacén de memorias del recuerdo, sin eliminar nada de lo vivido, pero colocando cada cosa en su sitio, es una tarea obligada para que la vida no sea un continuo pasarlas moradas.